Presentamos un excelente artículo del periodista Marcelo Zlotogwiazda, publicado en El Cronista.com,  en donde desarrolla en forma precisa la pérdida de la progresividad del Impuesto a las Ganancias, en virtud de la falta de reforma de la ley de dicho tributo.

«En la Argentina hay 283 personas que el año pasado ganaron en blanco más de 10 millones de pesos cada uno, sumando entre todos ingresos por 4.799 millones de pesos. Según datos de la AFIP a los que accedió El Cronista, el conjunto de esas 283 personas pagó 849 millones de pesos de impuesto a las Ganancias correspondiente al ejercicio fiscal 2012. De lo que se desprende que la tasa efectiva para esa élite fue del 17,7 por ciento, es decir la mitad que la alícuota del 35% vigente para la escala más alta del impuesto.La diferencia se origina en las deducciones y desgravaciones legales, que le quitan al impuesto buena parte de sus características teóricas de progresividad. Si esos 283 contribuyentes hubieran abonado el 35 por ciento de sus ingresos, el Fisco habría tenido una recaudación adicional de 831 millones de pesos, que es un monto superior al presupuesto de este año destinado a Urbanización de Villas y Asentamientos Precarios ($ 712 millones) o a la Secretaría de Cultura ($ 711 millones).En otras palabras, la normativa de descuentos, exenciones y desgravaciones le permitió ¡a cada una! de las 283 personas que más ganan en el país pagar de menos, en promedio, casi 3 millones de pesos que podrían haber sido utilizados para fines prioritarios.El ejemplo anterior, y lo que se presenta a continuación prueba varias cosas. Para empezar, que la franja superior de la pirámide social paga muy poco de Ganancias.Además, muestra que este impuesto no sólo tiene serias distorsiones en las escalas más bajas, tal como se está discutiendo alrededor del mínimo no imponible, sino también en las más altas. Y en tercer lugar, relativiza bastante una idea muy repetida que afirma que los que están en blanco pagan mucho y que el problema está principalmente en la elevada evasión. Hay demasiada evasión, pero los muy ricos que están en blanco no pagan mucho.El mismo ejercicio que se hizo al comienzo de esta nota para los contribuyentes que declaran ingresos anuales mayores a los 10 millones de pesos, se puede aplicar a otros conjuntos. En el cuadro 1 figuran los resultados para el grupo que gana más de medio millón y para el que supera el millón de pesos por año. Se observa que las 90245 personas con ingresos por encima de los 500.000 pesos pagan una tasa efectiva del 18 por ciento, que si bien es baja excede el porcentaje que pagan los que ganan más de 10 millones, lo que enfatiza la falta de progresividad del impuesto.Si este grupo (que representa una décima parte de todas las personas físicas que presentaron declaración jurada) abonara el 35 por ciento de alícuota teórica, la AFIP hubiese recaudado el año pasado 16.831 millones de pesos adicionales; una cifra mayor que todo el presupuesto que dispone este año la Dirección Nacional de Vialidad, y que es más de una vez y media el presupuesto entero del ministerio de Salud. Para cada uno de esas 90245 personas, la erosión de los montos sujetos a gravamen les representó en promedio un ahorro anual de 186.507 pesos.El grupo de los que declaran ingresos por más de 1 millón lo integran 27.512 individuos, que terminaron pagando el 17,3 por ciento de lo que ganan. Con una tasa efectiva del 35 por ciento, cada uno habría pagado 366.386 pesos más, lo que al Fisco que le hubiera significado un refuerzo de 10.080 millones de pesos, suficientes para incrementar en un 50 por ciento el presupuesto de la Gendarmería o de la Policía Federal y contribuir así a mejorar la seguridad.En el cuadro 2 se presenta otra forma de agrupación posible, con datos para los 1000, 10000 y 100000 personas con mayores ingresos, dentro del total de 960981 que presentaron declaración con ingresos gravados.Las columnas D y E son muy ilustrativas de la escasísima progresividad del impuesto. Es así que con una tasa efectiva (recaudado sobre ingreso total) del 13,6 por ciento para el total de contribuyentes, los 1000 de mayores ingresos pagan 16 por ciento, que es apenas un poco más, y que incluso resulta menor que la tasa efectiva para los primeros 10000 (16,4) y 100000 (19,0). La causa fundamental de esas inequidades es que a medida que se asciende en la pirámide de contribuyentes, es proporcionalmente mayor la cantidad de ingresos desgravados (rentas financieras y ganancias de capital).Esta radiografía le imprime urgencia a la necesidad de rediseñar el impuesto a las Ganancias de manera integral, y no en forma improvisada y acotada (como el oficialismo), ni incoherente (como la oposición que votó en contra de lo que antes había impulsado), ni demagógica (como todos).La discusión del mínimo no imponible, de la fórmula de actualización de escalas, y de la normativa sobre deducciones, exenciones y desgravaciones, requiere establecer previamente los criterios de equidad y de progresividad con los que se aspira a obtener determinada recaudación.La definición razonable de esas variables y principios permitiría, entre otras cosas, elevar considerablemente las alícuotas para las escalas superiores. Así, por ejemplo, si las 1000 personas que más ganan pagaran el 40 por ciento de lo que efectivamente reciben, la AFIP hubiera recaudado el año pasado 2.385 millones de pesos adicionales a los 1.591 millones que en total pagó el millar de integrantes de ese privilegiado círculo rojo.»